PRÓLOGO
Las víboras pueden estar en
cualquier área, ellas habitan zonas áridas, debajo de rocas o de troncos,
pueden estar en lugares cálidos o fríos, pueden estar en todos los continentes,
en todos los países, que les puedo decir ellas son cosmopolitas. Sin embargo,
aunque parezca irreal ella han trascendido
a varias esferas, social, político, cultural etc.
Voy a contarle la historia de las
víboras que yo conozco, la que están cerca de mí, créanme, no es fácil de
contar, pero hoy tengo la valentía de
contarlo, es sobre un lugar en donde hay gente buena, pero, hay más víboras que gente, ellas están por todas
partes, al principio no las notas, parecen personas agradables, te sientes bien
a su alrededor, pero con el paso del tiempo ellas muestran su verdadera forma, se arrastran al caminar, muestran su lengua bífida
a cada rato y si te descuida muerden, esparciendo el veneno por todas partes.
Trabajaba en un lugar donde se le
daba la oportunidad a las personas de crear, inventar y mejorar
profesionalmente, había problemas como cualquier lugar, pero esos problemas se
veía pequeños porque cuando estás en un lugar donde te respetan profesional y
personalmente, los problemas de cualquier índole son insignificantes. Este lugar tuvo que cerrar, era un proyecto que
buscaba mejorar la calidad de los docentes por medio de la capacitación en
estrategias innovadoras y yo formaba parte del grupo escogido para llevar esa misión
a cabo.
Al cerrar el proyecto un grupo
reducido de personas nos quedamos para la continuación de una propuesta
parecida para el Ministerio de Educación. El proyecto estaba bajo el amparo de
un organismo internacional pero al pasar a la parte pública el panorama cambio
totalmente.
Trato de ser una persona muy
positiva en cada momento, pero hay momentos en que el veneno esparcido de las
víboras te atrapa, convulsionando tu vida, tus sueños y tu esperanza.
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